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10.000 del Soplao de Carretera. Cabezón de la Sal huele a ciclismo

Capos, paisajes alpinos y puertos de media distancia para hacer exhibiciones de fuerza, o lo que es lo mismo, Milan-Sanremo, Tour de Francia y Giro de Italia. La Marcha 10.000 del Soplao tiene esencias de carreras profesionales en sus 225 kilómetros de edición clásica, los elegidos por los integrantes del viaje de ciclored.com para afrontar el reto del Infierno del Norte. 

Todo arrancó el viernes en Madrid. Bicicletas a los furgones y camino de Cabezón de la Sal y los espectaculares Apartamentos Santa Lucía, un lujo para acoger al pelotón y que además nos regalaron un desayuno digno de un ciclista profesional. Recogida de dorsales, ‘empacho’ obligatorio de pasta y a soñar con la marcha en el pueblo natal de Juanjo Cobo.

Quizás por eso todo huele a ciclismo del bueno. Desde la salida, a petardazo limpio, la carrera va buscando el mar. Comillas y San Vicente de la Barquera con las subidas cortas y suaves como La Hayuela, idénticas a los ‘capos’ Cipressa o Poggio que dan lustre a la Milán-Sanremo. Incluso Comillas tiene un aire señorial a lo Sanremo. Bien lo sabe el paisano Óscar Freire, que entrenaba por esa misma zona la carrera de la primavera y que llegó a ganar hasta tres veces. O Manolo Saiz, como espectador de lujo de la marcha que repitió presencia en la Hoz animando a los cicloturistas. Un gesto extraño en el deporte profesional y que honra al técnico de Torrelavega.


Abandonamos el mar y buscamos la montaña. Primero un repecho largo y continuo en Bielba y luego, dentro del Parque Natural del Saja-Besaya, la ascensión a Piedrasluengas. Nos esperaban más de 30 kilómetros cuesta arriba y los miembros delviaje ciclored.com decidimos ponernos en cabeza de la grupetta para ‘trabajar’ para el equipo. El entorno casi que lo pedía. Un puerto largo, de desniveles contenidos y con una presa en mitad de camino. Tipo Tour. Paisaje verde, alpino, con rocas coronando cimas llenas de nieve. Nos vienen a la cabeza el Glandón o el Galibier, pero podía ser cualquiera de ellos. Por esas cimas ya entrenaban Juanjo Cobo o David de la Fuente, de la vecina Reinosa, para preparar la ronda francesa.

Y en una subida tan larga hacemos el ‘fichaje’ ciclored.com del día. Esta vez es el amigoLuisAn, de Galdakao, que hará todo el recorrido con nosotros. Qué fácil es entenderse cuando hablamos el mismo idioma del cicloturismo.

El largo descenso de Piedrasluengas nos lleva al desfiladero made in Marmolada. Pasamos por debajo de inmensas rocas para buscar las subidas a Collada de Hoz, Collada de Ozalba y Collada de Carmona, un tríptico encadenado idéntico a los que se inventa el Giro de Italia como final de etapa nervioso. Las piernas nos dicen que llevamos ya 160 kilómetros y casi 3.000 metros de desnivel, la cabeza que el cansancio hará mella pronto y el corazón que son tres puertos ideales para dar rienda suelta a nuestros sueños ciclistas.


Así que afrontamos los dientes de sierra y pasamos del sol de la Hoz a la niebla de la Collada de Carmona y un descenso rapidísimo en busca de Cabezón de la Sal. Alguno incluso esprintará para entrar en meta, en la gruppetta ciclored.com nadie. El trabajo está hecho y no competimos frente a los demás compañeros cicloturistas, sino contra los desniveles y los kilómetros.

Y al acabar la comida, la ducha, la visita obligatoria a la Peña de Juanjo Cobo para hablar sobre el ídolo local y la cena a base de asado en los Apartamentos Santa Lucía(que volverán a ser nuestro centro de reunión para la edición de 2014). El domingo… turno para el turismo activo, los sobaos, las quesadas, las corbatas y algún que otro cocido montañés. Y es que el descanso del guerrero en Cabezón de la Sal tiene que seguir oliendo a ciclismo.

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