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Pre QH 2016. Pasión por el ciclismo

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Pasión. Ciclismo. Sueños. Pirineos. Quebrantahuesos… Cada edición la QH logra reunir en 200 kilómetros de asfalto las ilusiones de miles de cicloturistas. 20 de ellos consiguieron su dorsal el pasado fin de semana (20/22 de mayo) en el Campus Pre QH 2016 que se celebró en Sabiñánigo organizado por la PC Edelweiss, Octagon y la empresa de viajes ciclistas Ciclored.com.

En esta edición de 2016 dimos un paso más y otros 12 ciclistas acudieron al Campus para completar un total de 32 apasionados de la bicicleta. Unos para soñar con la QH, otros para entrenar por Somport, Marie Blanque, Portalet y Collado de la Hoz y algunos simplemente por el hecho de rodar por los Pirineos y disfrutar de los privilegios que ofrece al ciclista en Valle de Tena y el entorno de la Quebrantahuesos.

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En la Pre QH, además de entrenar, hubo tiempo para aprender y debatir. El profesor Santos Caudevilla, de la Unidad de Investigación de Fisioterapia de la Universidad de Zaragoza, enseñó los estiramentos básicos para recuperar un esfuerzo como el de la QH. Jesús Pérez, enfermero de la sección de Medicina Deportiva de la Diputación de Toledo explicó las ventajas y beneficios de realizarse una chequeo médico deportivo. Daniel Azagra, de Ciclistas a Tope, corrigió los errores que suelen cometer muchos cicloturistas a la hora de preparar la QH. Y el domingo hubo tiempo para el debate y los consejos sobre cómo afrontar sin estres la Qh 2016.

Un fin de semana de cicloturismo integral que tuvo como sede el bike Hotel El Churrón de Larrés y la inestimable colaboración  de la PC Edelweis en la logística y organización de recorridos y avituallamientos. Porque el programa, que arrancó el viernes 20 de mayo, englobó los 200 kilómetros de la QH en bicicleta el sábado 21 de mayo y la ascensión al Fuerte Rapitán el domingo 22 de mayo

PRE QH 2016. DE SABIÑÁNIGO A MARIE BLANQUE

Que el ciclismo es una pasión difícil de controlar sólo se explica con eventos como el Campus Pre QH 2016. Una treintena de voluntades ciclistas unidas para sufrir al calor del Pirineo por 200 kilómetros de rampas, desniveles y asfalto. A su alrededor más de 20 personas velando porque todo suceda de la mejor manera posible. Ciclismo en todas sus dimensiones y vertientes.

Por eso el viernes a las 21:30 en el Hotel El Churrón de Larrés (nuestra sede oficial para la QH) sólo se hablaba de desarrollos, desniveles, perfiles, curvas, manguitos y kilómetros acumulados. En la menteSomport, Marie Blanque, Portalet y Collado de la Hoz y en las piernas meses de entrenamiento por casi todas las carreteras de España.

Esa es una de las grandes virtudes de nuestro deporte. Capaz de reunir en eventos como la Pre QH a ciclista de Galicia, Asturias, País Vasco, Aragón, Cataluña, Castilla y León, La Rioja, Madrid, Castilla – La Mancha, Valencia, Extremadura e incluso Colombia. España en bicicleta. Desde los 25 a los 70 años. Un grupo de lo más heterogéneo. Algo extraño hace poco más de una década y que cicloturistas como la QH están ayudando a cambiar.

Y a las 07:00 todos en pie para cargar energías. En los ventanales del Hotel El Churrón, detrás del buffet del desayuno, el Pirineo reluciente en todo su esplendor. Sol, sol y sol. La nube más cercana a cientos de kilómetros de distancia. Hay algún mayor aliciente para el ciclista. Pues sí, que Alejandro y el equipo de Edelweiss lleguen a primera hora con las furgonetas repletas de comida y bebida para la ruta.

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Así que a las 08.00 en marcha divididos en dos grupos según los objetivos para la QH 2016. Menos de ocho horas y ritmo alegre o más de ocho horas y a disfrutar. Manguitos y chaleco nada más. Un lujo para el Pirineo y que después de 15 kilómetros llaneando hasta Jaca empiezan a sobrar.

El Somport, pese a las sombras, ejerce de calefactor natural. Y más si los encargados de marcar el ritmo se llaman Ricardo Iturbe y Dani Azagra. Ciclistas de calidad expertos en hacer sudar a los que van a rueda. Claridad total. Carretera ancha. Canfranc y a un paso la nieve. Se puede tocar con la tranquilidad del sol de mayo calentando.

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Primeras sensaciones. Charlas con el aliento entrecortado por el esfuerzo y a empezar a medir con la calculadora. Dentro de poco más de un mes aquí todo será distinto. Por delante habrá un millón de ciclistas y por detrás otro tanto. Ahora tranquilidad y a sentir los desniveles en las piernas.

En la cima primeros bocados de nutella, plátanos, barritas, algún gel y a sortear las curvas frías del Somport. Tranquilidad absoluta. La única preocupación son los cuatro coches que circulan por el carril contrario. Velocidad contenida y sentir hacia donde gira la carretera en busca del valle de Aspe.

LA REINA MARIA LA BLANCA

Se suceden los pueblos. Sobra la ropa. Parada para dejarla en la furgo de apoyo, que para eso está. El calor protagonista como antesala del coco Marie Blanque. Es sencillo preverlo. 10 kilómetros casi planos. Puente. Giro a la derecha y todo para arriba. Escot marca la primera rampa complicada. Sólo un espejismo. Quedan otros cuatro kilómetros para meterse en la boca del lobo.

Allí empieza la agonía. Desviador en busca del 34/36. Manguitos abajo. Gel de emergencia y trago de agua. Por delante la carretera se empeña en marcar el 10% y descubrimos que no hemos sido los únicos en retar a la QH. El valle está repleto de ciclistas en busca de sensaciones. Mejor. Una pequeña Quebrantahuesos en mayo. Doble placer.

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Jorge y Felipe marcan ritmo de KOM. Por detrás al resto le toca torear con la relación peso/potencia. Matemáticas crueles que significan ácido láctico en las piernas (o sulfúrico, como alguno se empeña en recordarme).

Francisco, Ángel, César, Juan Carlos, Eduardo, Valentín, Carlos, Israel, Alberto, Enrique, Javier, Pablo, José Luis.  Nadie se libra de rendir tributo sudoroso a la Marie Blanque. El teléfono anuncia que la mala suerte se ha cebado con Joaquín. Una piedra y un dedo roto le envían al hospital. Imanol hace labores de enfermero y compañía. Furgo de apoyo y la grupeta de Dani, Fernando, Imanol, Jesús, Víctor, Daniel, Giovanni, José, David y José Manuel a seguir camino. El Marie Blanque tampoco va a ser benévolo con ellos.

DE MARIE BLANQUE A META

Curvas. Descenso. Toda la postal del valle para nosotros y abajo, en Bielle, aparece un nuevo protagonista de la QH. El dios Eolo. Es un habitual por estas tierras y casi siempre suele soplar de frente en los últimos 70 kilómetros. Cuando lo hace con fuerza, como el sábado, se convierte en una enemigo casi tan temible como el desnivel y la física.

Así que trabajo de equipo hasta Laruns y a ‘empezar’ la QH. Marie Blanque es la reina, pero Portalet es el juez. Casi 30 kilómetros de ascensión psicológica. Calor. Viento de cara. Las ruedas y la grupetta son la mejor compañía.

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Litros de sudor de 30 ciclistas que podrían llenar dos o tres presas de Artouste, allí donde el Portalet juega a ponerse al 11%. Alejandro y el equipo de la Peña Edelweiss más Javi y Patricia (eso es amor al ciclismo…) en labores de avituallamiento líquido. Su presencia se celebra tanto como la del camarero del chiringuito de playa en un Benidorm a 45 grados.

Calor y nieve en las cumbres. Regalo para la vista cuando la carretera pasa por debajo de las viseras delPortalet con spa gratuito en forma de cascada natural. La tentación a unos pocos metros. Sin embargo hay que seguir. En la cima espera la comida, la frontera y un descenso menos rápido de lo habitual hasta La Hoz de Jaca. El viento, empeñado en jugar, nos obliga a pedalear incluso cuando tocaba descansar.

Aparece Imanol en sentido contrario. Ciclismo en el alma. En vez de quedarse en el Hotel descansando ha decidido subir Portalet en solitario en busca del Grupo 2 para echar una mano a pelear contra el viento. Trae el parte médico. Joaquín ya ha pasado por el hospital y está camino de Madrid. Mano escayolada y a esperar el veredicto de los médicos.

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Dos kilómetros de esfuerzo. Bajada bacheada que dentro de un mes estará en perfecto estado. Penúltimo puerto de la QH, la presa de Búbal. Y a pedalear contra el viento camino de Biescas y el repecho de Cartirana. Un Muro del Gato versión Pirineos que el sábado nos dejó a pie del Hotel el Churrón y que dentro de un mes será el escollo final antes de levantar los brazos (por qué no?) al conseguir el objetivo en Sabiñánigo.  

CICLISMO DE APRENDIZAJE

Ducha, descanso y a seguir con el ciclismo. Duelen las piernas. Así que nadie mejor que el profesorSantos Caudevilla para comenzar las sesiones de aprendizaje. Años de trabajo en la Unidad de Fisioterapia de la Universidad de Zaragoza, ediciones de la QH dirigiendo los masajes en la zona de meta y kilómetros de sufrimiento con su Colnago oro son escuela suficiente para saber las sensaciones de los 30 ciclistas que le miran en sala.

Solo unos minutos de teoría y a la práctica. Después del esfuerzo hay que estirar los músculos. Relajar y evitar el acortamiento. No se hacen milagros, pero ayudan a que la post etapa y la jornada posterior sean más benignas.

Todos a estirar. El profesor marca las pautas, los músculos, las posiciones, los tiempos, los consejos. Cada ciclista es un mundo y una posición encima de la bicicleta. Lesiones y dolores diversos. Cada cual recibe la teoría del profesor. Trabajo personalizado.

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Relajados, estirados y turno para cuidarse. Jesús Pérez, ciclista y enfermero de Medicina Deportiva de la Diputación de Toledo, se encarga de meternos en la cabeza lo barato que sale velar por nuestra salud. Con dos horas de nuestra vida al año y menos de 50 euros los médicos deportivos son capaces de detectar el 95% de los problemas que podemos tener a la hora de hacer un deporte que requiere tantas energías y esfuerzos como el ciclismo.

Reconocimiento médico, prueba de esfuerzo, control de comidas, medición de fuerza, espirometría, electrocardiograma, control del lactato, medición de tejidos grasos… Elementos necesarios para que el médico pueda aconsejar sobre cómo llevar de la mejor manera posible tus horas encima del pedal y prevenir posibles enfermedades. Salud con mayúsculas. Independientemente del documento certificado que puedan extender después.

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Daniel Azagra, director de Ciclistas a Tope, toma el relevo. Entrenamiento y mitos para la QH. Adiós obsesiones, manías y ritos ‘talibanes’. El ciclismo es un campo abierto y que huye de criterios absolutos. Primero la tranquilidad, los test y conocerse a uno mismo. Después el entrenamiento, las series y los días de ciclismo. Y todo sin olvidarse que este deporte lo practicamos para disfrutar.

Quizás por eso pasada la cena muchos nos volvemos a reunir en torno a una televisión. La etapa reina del Giro en Dolomitas ha sucedido mientras retábamos a la QH. La tecnología nos permite revivirla horas después. El reloj sobrepasa la madrugada y seguimos pegados a la pantalla. El día comenzó a las 07.00 y continuamos pensando, viendo, disfrutando y (por las horas) casi soñando con el ciclismo. Qué le vamos a hacer.

El domingo la meteorología juega con nosotros. Tormentas y diluvios. Imposible rodar a primera hora en busca de la cima de Formigal. Desayuno y sesión de consejos para el día D. Hora y media de espíritu QH. Se abren las nubes y nos permiten un intervalo de ciclismo. Fuerte Rapitán, cima de La Vuelta y vigía de Jaca nos espera. Subida suave y piernas en continua cadencia. Los consejos de Dani Azagra en la cabeza.

El Churrón nos despide con comida y la meteorología con una nueva tormenta. Libramos por los pelos. Por lo menos completamos nuestras horas correspondientes de lluvia en los Pirineos. Hemos agotado el bono así que para el 18 de junio podemos encargar sol, ciclismo y sobre todo, la compañía de los 30 ciclistas a los que nos cuesta despedir después de los cafés.

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