Lluvia, viento, caídas, adoquines, polémica…. La Vuelta 2019 en Toledo

Aunque muchos se empeñen, el ciclismo no son matemáticas. Se disputa al aire libre y el imposible controlar todos los elementos. Si solo fuera cuestión de vatios se haría en rodillo y sala. Pero la esencia está en una carretera que se moja y se vuelve peligrosa. Unos ciclistas que trazan de una manera u otra las curvas. Un viento que cuando sopla de costado provoca abanicos, caídas y cortes en el pelotón imposibles de cerrar. Y cuando el líder o uno de los favoritos se va al suelo, pues hay que decidir, y llega la polémica y las historias que son parte intrínseca de este deporte y que años después se recuerdan y aparecen en los libros.

Y tan disputada como está La Vuelta 2019 en la etapa entre Ávila y Toledo podía ocurrir lo que acabó sucediendo. En primer lugar porque ya entre Aranda de Duero y Guadalajara hubo abanicos provocados por el viento y la situación y el relieve eran similares. Después porque los piques entre Astaná, Movistar y Jumbo, los tres equipos más fuertes y que se están jugando la carrera, habían empezado dias atrás. Y el tercer componente clave fue el agua. En Escalona, a 60 kilómetros de meta, medio pelotón se fue al suelo. Entre los damnificados todo el Jumbo Visma, con el líder Roglic incluido, parte del Astana, con Miguel Angel López, y Pogacar y el UAE.


Ya saben lo que ocurre en el ciclismo cuando hay una caída. Normalmente el pelotón nunca para. Esto es una carrera amigos y trazar curvas y no hacer afiladores es parte del juego. Y sobre si es provocado por la tensión de un pelotón que sabía que llegaba al punto clave de la etapa. Y eso es lo que hizo Movistar, con casi todos sus ciclistas en el grupo delantero, con Valverde y Nairo Quintana incluidos, relanzar la carrera después de la caída. El viento de costado y abanico de Movistar  dejó al líder, sin corredores de su equipo y ayudado por los Astana y Miguel Angel López a más de 1.30 de la cabeza del pelotón.

La Vuelta se le marchaba a Primoz Roglic por culpa de una caída y el abanico posterior hasta que entró en juego la UCI (el árbitro en ciclismo, el que toma decisiones). Lo primero dejando al coche de Jumbo Visma ponerse delante del grupo del líder para quitarle el viento. Un tras-coche de manual que normalmente sería sancionado con varios segundos. Algo totalmente prohibido. Y, después, según la versión de los directores de Movistar, Arrieta y Lastras, ordenando a la cabeza del pelotón que se detuviera a esperar. Una decisión inaudita en la historia del ciclismo. La polémica servida.

Por un lado y para Astana y Jumbo la falta de ética de Movistar Team por lanzar la carrera después de la caída de sus dos líderes. Por el otro Movistar, que tenía la opción de ganar La Vuelta con Valverde y ve cómo una decisión extraña de los jueces no se lo permite. Voces de Omar Fraile y gestos de Roglic y Miguel Angel López todavía en carrera.

Aún hubo más, porque el pelotón se cortó otras dos veces. Viento de costado. Cunetas limpias. Se volvió a reagrupar. Ya solo quedaba la subida final a Toledo. Otro acierto de La Vuelta. 800 metros de adoquines y cuesta arriba para terminar al pie del Alcázar. Un final de Clásica para una etapa que se había corrido como una Clásica. Y que, claro está, ganó un equipo de clasicómanos. Otra vez con la estrategia perfecta, como si se hubiera corrido en el marzo de Flandes. Cavagna, uno de los llaneadores con más futuro del pelotón, sufriendo en la escapada para no hacer trabajar al resto del Deceuninck. Le sobraron solo cinco segundos para que el pelotón le hubiese atrapado. Pero no había problema. Su compañero Stybar acabó segundo y Gilbert cuarto. Quinto Valverde, que en la curva más dura de adoquines logró soltar a Roglic y compañía y picó tres segundos en meta. Algo es algo.

Y después de pasar al lado del Alcázar cada uno con su película. Los Movistar prudentes. Marc Soler remitía la polémica a sus directores, igual que Erviti y Nairo Quintana. Valverde, que tenía que pasar por el set de RTVE prefirió dejarlo para otro día. Roglic, también prudente, en sala de prensa solo dijo que estaba arreglando su bici y hasta que no vea el vídeo no dará opinión. Solicitando el VAR, como en el fútbol. Eso sí, después de la rueda de prensa subiendo a saltos los escalones de la sala de prensa. Sobrado.

El más polémico Miguel Ángel López, que ya había reprochado a Roglic no pasarle al relevo en Navacerrada después de que Astana le ayudase camino de Guadalajara. Esta vez disparó contra Movistar y Alejandro Valverde. «Vaya equipo tonto que tiene el campeón del mundo, vaya campeón del mundo que tenemos. Hemos caído unos 20 corredores o más y siempre son los mismos estúpidos los que siempre se aprovechan de estas cosas. No es la primera vez, ya lo han hecho más veces, y es su manera de actuar siempre».

La cosa siguió en Twitter. Y por amplificado. Purito Rodríguez reprochaba la actitud de Movistar… y desde dentro del pelotón le respondió José Herrada, de Cofidis: «Que Tony Martin tire para abajo rápido provocando tensión y caidas durante toda la vuelta no es una vergüenza, pero luego si se caen hay que esperarles y meter coches».

Por la línea de meta no pasó Tony Martin, que después de la caída se fue directamente a la ambulancia. Sí lo hizo el argentino Richeze, con el culotte hecho jirones y las piernas chorreando de sangre. Imagen de lo que iba a ser una etapa de transición y acaba siendo la más polémica de toda La Vuelta. Así es el ciclismo. Leyenda, polémica, viento, lluvia… Eso de que hasta la última línea de meta no hay nada decidido es cierto. Quizás por eso nos gusta tanto.

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